
Príamo, rey de Troya
De niño tuve un potrillo ciego,
no recuerdo animal más alto, más blanco,
más manso.
De niño tuve un potrillo ciego,
yo era su lazarillo,
compartía con él mi merienda:
le gustaba la miel y la sal,
relinchar como un niño y
seguirme a todas partes.
De niño tuve un potrillo ciego,
añoro su olor animal y su tacto
de álamo verde.
Escondidos en su vientre
afilan mis recuerdos
soldados de madera.
Jorge Espina (Oviedo, 1966). Entre sus obras Reverdecer, 2010
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